Dentro de estos actos de afecto y cortesía, también se dio el intercambio de playeras entre Gallos Blancos y Esmeraldas, sin embargo, la más cotizada de entre todos los jugadores en el terreno de juego, sin duda era la de James Rodríguez.
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Ante estos intercambios, todo indicaba que el colombiano se escapaba de la cancha con su propia playera a cuestas, pero, antes de terminar de bajar las escalinatas rumbo a las regaderas, fue alcanzado por uno de los jugadores locales, quien sin pensarlo, le pidió la cotizada casaca.
El valiente y ganador de la playera impresa con el número 10 del León fue el portador del número 18 del Querétaro, el delantero Ronaldo Cisneros, quien, tras presumirla, se retiro con una gran sonrisa al lograr su objetivo.